viernes, 12 de diciembre de 2008

Los saberes de mis estudiantes

1) Lo que nuestros estudiantes saben hacer en Internet.
a) Como reservorio.
A través del programa Ares, bajan videos, música, al igual que fotos o bien, las pueden subir por medio de su cámara digital. Lo consideran el programa más popular y también puedo bajar música al celular, aunque el programa es lento ya que es muy visitado.
De los buscadores el más usado es el Google y lo utilizan para sacar información para sus tareas, se meten en la página de google, ponen el nombre de lo que buscan, hasta encontrarlo. Otro uso, es para escuchar música, traducir en inglés o español, así como también imágenes. Para obtener videos y fotos a menudo utilizan You tube.
b) Cómo espacio social.
Por el msn platican con personas y pueden comunicarse unos a otros, asimismo se pueden distribuir y compartir fotos, música. Interactúan con personas de su misma ciudad o de otras partes. Además intercambian archivos de igual manera skyp y el yahoo.
Pueden crear sus propias páginas web y en ella subir fotos a su gusto, el calor y todo. Generalmente es el metroflog, el que han iniciado y creado, asimismo estas páginas les sirve para comunicarse. Hay alumnos, aunque pocos, que venden. Utilizan la página mercado libre y a través de ella han podido vender cosas de gran utilidad a las personas que lo necesiten así como también han comprado algunos productos.
2) cuál es la estrategia que construimos con ellos para aprovechar esos saberes en la actividades de aula.
El internet favorece el aprendizaje da la base para hacer los trabajos que se desee. Proponen usar las páginas educativas en lugar de las que dañan su mente y un uso adecuado de la computadora para mayor aprendizaje del alumno. Traer información sobre el tema visto en la clase, hacerla más divertida y tener trabajos no tan tediosos.
Expresan que las enciclomedias les puede ayudar a favorecer los procesos académicos en el aula, ya que estas tienen una gran cantidad de información y se puede complementar con el internet. Sugieren poner pizarrones eléctricos en las aulas, sería más fácil para ellos porque es como una computadora, también piden que les dejen más investigaciones en internet esto también ayudaría a aprender mucho.
Otra estrategia sería utilizar el msn para las tareas en equipo, ya que muchos de ellos viven muy lejos e imprimir la información que bajen de google ya que en esos programas pueden pegar toda la información en una sola como una especie de resumen.
Se puede usar el internet en el aula para utilizar plataformas de enseñanzas virtual web ci es una herramienta que facilita la creación de aulas virtuales como las que ha llevado la facultad de farmacia de UAH. Su propuesta es un espacio educativo basado en la web que favorece implicación y participación de los alumnos en aprendizaje y la formulación de la atención farmacéutica durante las prácticas tuteladas.
En si proponen abordar lo positivo que nos ofrece la red: Hipertexto, la multimedia (texto, imagen, video, audio), recursos comunicativos (correo electrónico, charlas, los foros, pen-pals, Moos, programas de comunicación en directo y materiales de información (páginas web, descargas).
¿Quiénes van a enseñar y a quien? Los técnicos, el profesor o bien, mismos alumnos pueden enseñar. ¿Qué enseñarán? en una primera parte sobre el uso de la web y después las cosas de sus materias que les servirá en un futuro como los valores, matemáticas, inglés, etc. Y por último buscar una aplicación del internet haciéndola más interactiva la clase. ¿Donde lo harán? Desde la web, ya sea en las salas de computación, ciber o desde sus casas.

Mi confrontación con la docencia

Soy Profesor en Matemáticas, estudios que llevé en la modalidad semiescolarizada e intensiva en el período comprendido de 1980 a 1984 en la Escuela Normal del Sur en Sinaloa. Aunque la carrera inicial que cursé de 1978 a 1983, fue Biología Pesquera que terminé; pero no me titulé. Cuándo inicie los estudios de Biología, la situación de la Universidad Autónoma de Sinaloa era inestable por la lucha por subsidio y movimientos sociales, casi no teníamos clases y una manera aprovechar el tiempo y sostener mis estudios fue como decidí dar clases.
Después de dar clases, fui teniendo la formación pedagógica. Confieso que nunca pensé ejercer la docencia. El pensamiento inicial, era desarrollarme en el campo profesional de la pesca y terminé en educación en forma accidental. Tomé la docencia como un medio para después desarrollarse profesionalmente o, simplemente, porque tenían necesidad de trabajar y fue la oportunidad que se me presentó en ese momento. Lo importante es que permanecí en este trabajo, a pesar de que el paso por este plantel lo consideraban transitorio. Al principio tuve dificultades en mi desempeño, pero poco a poco fui dominando las materias, lo que me permitió ir adquiriendo confianza y seguridad en mi trabajo.
En mi manera de pensar, concibo al profesor como una persona con el perfil profesional para la docencia. Como ser humano, consciente de todo lo que le rodea y tiene un espíritu de servicio. Es una persona ecuánime, segura de sí misma y que proyecta sinceridad, honestidad y es responsable, amable y comprensiva. Con un dominio de su práctica y de amplio criterio, comparte no solo sus conocimientos sino también sus experiencias. Es una persona llena de vitalidad y amor por su trabajo y lo demuestra siempre con una sonrisa. Es una persona que orienta, facilita el proceso de construcción de conocimiento y no es autoritario. Tiene la disposición cuando algún alumno requiere de su apoyo. Además, es una persona intuitiva, que conoce las necesidades e intereses del alumno. Al estar al frente del aula, proyecta una personalidad, en la cual, los alumnos la admiten como tal y sienten respeto por él.
En este ser profesor del Cetmar, me descubro como una persona honesta, consecuente con sus alumnos, me gusta ser amable y tengo la facilidad para acercarse a ellos. Me considero una persona responsable, paciente y tolerante, que les gusta ayudar a los alumnos y participar con ellos. Me reconozco como una persona limitada, con defectos y cualidades. Estoy en un proceso continuo que me ha ayudado a crecer como persona y he puesto mi mejor esfuerzo para sacar adelante mi trabajo. En el trayecto del pasado al futuro estoy consciente que no se puede ser el mismo. Pienso que el profesor debe reaccionar ante la situación de crisis y cambiar la manera de ver las cosas. Es creativo e imaginativo y sabe conjugar su capacidad en la realización de escenarios posibles. Y siente la necesidad, la iniciativa y la búsqueda del cambio. Asimismo acumula conocimientos para cambiar, posee competencias que son transferibles y aplicables a diferentes ámbitos. Acepta que no lo sabe todo y que su formación debe ser continua, porque su paradigma es multireferencial y su problemática real tiene soluciones múltiples. Por último, tiene el don de comunicar el proceso y aprende junto con sus alumnos en un ambiente de consenso, pero lo fundamental sabe cambiar de generación y esto le permite comprender a sus alumnos, así como conocer sus intereses y motivaciones. Por último, siento que aún puedo dar mucho a mis alumnos no solo como profesional en la facilitación de aprendizajes, sino también como persona: amor, amistad y confianza.
En esta parte volitiva del ser profesor del Cetmar Mazatlán, he tenido sentimientos encontrados, algunas veces me he sentido contento y otras, insatisfecho. En los momentos felices, he aprendido a querer mi práctica docente y hacer una autocrítica de mi actividad. He adquirido la capacidad de impartir las materias, aunque reconozco que aún me falta mucho todavía por aprender. Me provoca emociones de gusto, de alegría y satisfacción porque a través de esta actividad puedo contribuir en la formación que los jóvenes eligen. Me satisface el hacer lo que deseo y quiero dentro del aula como una actividad cambiante y creativa. Me gusta desempeñar mi actividad docente y que los alumnos aprendan. Reconozco que implica una gran responsabilidad el preparar a los alumnos para que continúen sus estudios y se incorporen al trabajo. Me entrego a mi labor y me siento realizado porque siento trascender mi trabajo, asimismo me satisface ver los resultados y aunque no espero el reconocimiento, en algunas ocasiones lo haya obtenido.
A lo largo del tiempo, he observado un progreso no solo en mi persona sino también en lo profesional. Después de 30 años, todavía el olor del gis me llena de nostalgia y recuerdo cuando alguien me preguntaba mi profesión decía: biólogo. Desde hace mucho no es así, ahora digo profesor del Cetmar. Al recordar mi trayectoria y al hacer de nuevo el recorrido, me siento satisfecho y puedo afirmar que he encontrado mi vocación y una identificación con esta profesión. El más grande trofeo que he conquistado, es haber contribuido en la formación de las diferentes generaciones de jóvenes que han pasado por la escuela y cuando me los reencuentro en la calle, con gran gusto me saluden y recuerden la experiencia que vivieron, que generalmente no son los conocimiento, sino lo que uno les aportó en su formación como personas.
En el caso contrario, me he sentido insatisfecho cuando considero que no soy útil o estoy siendo subutilizado. También cuando me he esfuerzo demasiado en alguna actividad y no logre los resultados esperados. Esto me ha producido emociones de coraje, de tristeza y, a veces, de desesperación cuando los alumnos no aprenden, o bien cuando no pueden cumplir con su actividad por falta de recursos materiales. Algunas experiencias significativas que recuerdo: En el caso de indisciplina, la falta de respeto de algún alumno que me he merecido. O cuando al principio, en la exposición de las clases, algunos alumnos me decían que no me entendían o incluso, cuando me han señalado errores que he cometido en clase, al principio se sentían mal; pero me gustó que me haya pasado eso, porque he aprendido de esos errores. En lo personal, reconozco en alguna ocasión haber perdido el control en el grupo, causando en mí un sentimiento de culpa; pero esto contribuyó para buscar un equilibrio interno.
He aprendido a querer no solo al Cetmar Mazatlán sino también a mi trabajo, a pesar de los vaivenes aún sigo con la misma pasión y entrega de los primeros años. Observo que como profesor mi compromiso con el alumno y la institución no es abstracto y no suena a palabra hueca, todavía no me envuelve la pasividad, ni me llega la fatiga para así dejar de accionar.
Finalmente concluyo, el profesor para realizarse plenamente y desarrollar su misión social, necesita talento, preparación, sabiduría. Cultura amplia y sobre todo rodearse del respeto, la confianza y gratitud de la sociedad. Jamás debe colocarse en situaciones contrarias a los intereses de sus alumnos y a las aspiraciones generales de la comunidad. Pero sobre todo, como dijo Gabriela Mistral en su decálogo del maestro: “Sé fervoroso. Para encender lámparas has de llevar fuego en tu corazón”.

Gabriel Meza

La aventura de ser maestro


Ya tengo una trayectoria profesional como maestro de 30 años. 3 en escuela privada y 27 en el Cetmar. Como profesor me considero una persona con vicios y virtudes, pero que está consciente de su realidad. Un profesor que ha aceptado ser, no solo informador sino también formador de jóvenes y me siento satisfecho de haber contribuido en la realización de muchos profesionistas de provecho para la sociedad.

A lo largo de los años, he reconocido mis errores, mismos que me han permitido crecer como persona y saber relacionarme con los demás. Al principio, al no tener la formación como tal, retomé de alguna forma el estilo de enseñanza de mis mejores profesores y algunas cualidades que me recordaron fueron: responsabilidad, seguridad, diplomacia, mente abierta, actitud crítica, etc. Con el tiempo, he aprendido a querer esta profesión y la he asumido con responsabilidad. Aún tengo el deseo de seguir preparándose para ser mejor, no solo como profesor sino también como persona. Además, para tener una conciencia clara de lo que es enseñar de acuerdo a las nuevos tiempos.

El sentido de mi práctica la he orientado en ayudar a que aprendan mis alumnos y he tenido la disposición para ello. He buscado tener una comunicación clara con ellos y que mi actuación este regida por los valores éticos y morales. A lo mejor, en esta práctica, me he identificado más con el papel de padre o de amigo, adoptando actitudes paternalistas o comprensivas ante el cambio generacional.

En lo profesional, busco mejorar mis estrategias didácticas, ser más creativos, tener una mayor disciplina en mi actividad docente y cumplir con los programas educativos. He mostrado disposición para los cambios, aunque algunas veces me ha costado dificultad el articular la experiencia profesional previa con el sentido y los contenidos de la innovación. Siento que me falta conocer nuevas técnicas, pero a veces pienso que las adaptaciones son lentas y no como yo quisiera. He desarrollado nuevas estrategias y las he aplicado para provocar situaciones de aprendizaje, aunque reconozco que a veces no me han funcionado; me falta una sistematización y a través de la valoración me ha permitido hacer los ajustes necesarios y volver aplicarlas. Al final, veo que ya no es tanto el cumplir por el cumplir con lo institucional, sino por la satisfacción personal de ayudar a que los alumnos aprendan y se convierta en reto el vencer la apatía y falta de compromiso que tiene el alumno por estudiar.