viernes, 12 de diciembre de 2008

La aventura de ser maestro


Ya tengo una trayectoria profesional como maestro de 30 años. 3 en escuela privada y 27 en el Cetmar. Como profesor me considero una persona con vicios y virtudes, pero que está consciente de su realidad. Un profesor que ha aceptado ser, no solo informador sino también formador de jóvenes y me siento satisfecho de haber contribuido en la realización de muchos profesionistas de provecho para la sociedad.

A lo largo de los años, he reconocido mis errores, mismos que me han permitido crecer como persona y saber relacionarme con los demás. Al principio, al no tener la formación como tal, retomé de alguna forma el estilo de enseñanza de mis mejores profesores y algunas cualidades que me recordaron fueron: responsabilidad, seguridad, diplomacia, mente abierta, actitud crítica, etc. Con el tiempo, he aprendido a querer esta profesión y la he asumido con responsabilidad. Aún tengo el deseo de seguir preparándose para ser mejor, no solo como profesor sino también como persona. Además, para tener una conciencia clara de lo que es enseñar de acuerdo a las nuevos tiempos.

El sentido de mi práctica la he orientado en ayudar a que aprendan mis alumnos y he tenido la disposición para ello. He buscado tener una comunicación clara con ellos y que mi actuación este regida por los valores éticos y morales. A lo mejor, en esta práctica, me he identificado más con el papel de padre o de amigo, adoptando actitudes paternalistas o comprensivas ante el cambio generacional.

En lo profesional, busco mejorar mis estrategias didácticas, ser más creativos, tener una mayor disciplina en mi actividad docente y cumplir con los programas educativos. He mostrado disposición para los cambios, aunque algunas veces me ha costado dificultad el articular la experiencia profesional previa con el sentido y los contenidos de la innovación. Siento que me falta conocer nuevas técnicas, pero a veces pienso que las adaptaciones son lentas y no como yo quisiera. He desarrollado nuevas estrategias y las he aplicado para provocar situaciones de aprendizaje, aunque reconozco que a veces no me han funcionado; me falta una sistematización y a través de la valoración me ha permitido hacer los ajustes necesarios y volver aplicarlas. Al final, veo que ya no es tanto el cumplir por el cumplir con lo institucional, sino por la satisfacción personal de ayudar a que los alumnos aprendan y se convierta en reto el vencer la apatía y falta de compromiso que tiene el alumno por estudiar.

1 comentario:

  1. Gabriel, buen día:

    Antes que nada te agradezco tu solicitud para ser parte de quienes comenten tu trabajo.

    Cuando comentas tu idea de seguir preparándote para ser cada vez mejor como profesor y como persona, te felicito porque precisamente el actual curso nos está ayudando a acrecentar nuestros conocimientos y nos motiva a adaptarnos a las necesidades del tiempo en la nueva dinámica de impartir la clase o de convocar al estudiante a convertirse en un actor principal del proceso enseñanza-aprendizaje y abandonar, ipso facto, el viejo esquema de ser pasivo.

    Además, cuando te refieres a ser padre o amigo, creéme me encuentro con igual pregunta, porque como personas maduras nos preocupamos mucho por todos los estudiantes, tanto por su formación académica como por su persona. Por lo que te invito a hacer comentario de mi blog.

    Atentamente

    Miguel Ángel Meza

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